sábado, 24 de noviembre de 2018

Despertando en un bar sucio.

En bares sin nombre se crearon las mejores noticias;
y se descubrió el sonido tenue de una gaviota dormida;
se puede hacer forma obtusa de una noticia de un periódico
y las facturas quedaron manchadas de un café sucio;
tiempos quedan en los bancos del parque, aun sin pintar;
leyendo mensajes de risa que dan ganas de llorar
por la mezcla de domingos y lunes sin trabajo.

Cuatro años y seis meses para dormir, en pisadas de hojarasca seca;
con los niños jugando con muñecas inexistentes,
escondidas en pistolas de hojalata oxidada mandadas por un político
que es mas sabio y bueno que los que habitan el cementerio;
todo es actuar en un escenario de postín, donde no existe la luz;
hacen horas de gimnasio para matar el tiempo, para supurar sonrisas
en las  páginas de un libro de poesía de color azul;

Haz caso al anciano desharrapado que hace una manifestación moral
en los Registros del Olvido, quiere suplicar la bajada del precio del reloj;
todos son dueños de su tiempo, y él solo puede dormir en una tabla;
como esas Tablas de la Ley que un loco inventó una noche,
y hoy metamorfoseadas siguen rigiendo el camino de un cernícalo….

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