Le tacharon de loco, pero él era mas cuerdo;
se bebió todas las esquinas de aquel barrio
cercenado por papeles sucios de revista;
parece un burdel del desatino, un frígido placer
destinado a rebuscar en la basura ajena;
cayó en la cuenta que no le querían;
y se fue olvidando de todo, y todos le dieron la espalda;
Apareció la luz, el Túnel se abrió de para en par;
el pasado fue una tenue pesadilla para olvidar;
el vago recuerdo del último vagón del tren,
mil caminos nuevos por la nueva Vía,
tomar las cosas como hay que tomarlas;
y esperar lo que tanto se dio, se repite una vez más;
pero se recibe multiplicado por cien;
escribió un epitafio blanco, en una libreta nueva;
y sus ojos se humedecieron de alegría;
es hora de empezar de nuevo.
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