miércoles, 21 de noviembre de 2018

En mi indiferencia diferente

Describí en nostalgias de bar circunstancias bochornosas
que a todos nos pasan, canciones oxidadas de añejo
que todos pensamos al ir a la cama;
paso tras paso, despacio, lento, como una marmota;
en el devenir y vagar de un policía sin porra;
todos somos más débiles mientras nuestra cabeza puede pensar;
envenenándonos de nuestros razonamientos resultantes;
pedí un beso un día y me supo a ajo, como para matarme,
soy mi propio vampiro y me autofagocito segundo a segundo;
caminando desnudo por bancos, para que me encarcelen la vista;
escucho cantautores que nadie quiere oír, y leo a locos;
soy exactamente igual que los que son diferentes, me gusta;
no soy un calco de la sociedad, mejor dicho de la Suciedad;
mierda entre cajones, y mierda en teléfonos que no llevan a nada.

Ausculto mi realidad en casas a medio derrumbar;
litigando con las monturas de las gafas, no puede ser verdad lo que veo;
o quizás será que soy un proscrito, como aquellos de entonces,
como los perros verdes que salían hace años en televisión….

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