Describí en nostalgias de bar circunstancias bochornosas
que a todos nos pasan, canciones oxidadas de añejo
que todos pensamos al ir a la cama;
paso tras paso, despacio, lento, como una marmota;
en el devenir y vagar de un policía sin porra;
todos somos más débiles mientras nuestra cabeza puede pensar;
envenenándonos de nuestros razonamientos resultantes;
pedí un beso un día y me supo a ajo, como para matarme,
soy mi propio vampiro y me autofagocito segundo a segundo;
caminando desnudo por bancos, para que me encarcelen la vista;
escucho cantautores que nadie quiere oír, y leo a locos;
soy exactamente igual que los que son diferentes, me gusta;
no soy un calco de la sociedad, mejor dicho de la Suciedad;
mierda entre cajones, y mierda en teléfonos que no llevan a nada.
Ausculto mi realidad en casas a medio derrumbar;
litigando con las monturas de las gafas, no puede ser verdad lo que veo;
o quizás será que soy un proscrito, como aquellos de entonces,
como los perros verdes que salían hace años en televisión….
miércoles, 21 de noviembre de 2018
En mi indiferencia diferente
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario