Despertó la flor que se deshojaba sobre una cama;
y en su sonido de amor las ultimas letras de un poema;
crearon luces y sombras de una canción de los ochenta
en las caricias que se daban dos vasos en la alacena;
Durmió el Domingo sin luces en unos labios carmín
paseando, y meditando el por qué de los inviernos;
bésame, cantemos la ultima mientras tomamos una copa;
deseemos los únicos instantes que no se repetirán
enciende la llama, hazme arder en sombras caóticas;
para crear, creer y crearte infinitamente nueva a cada segundo;
volver a respirar y dormirme en tu regazo, como aquel día de abril,
y juntos llamemos a la Puerta del Cielo.
Rompe los limites, olvida los prejuicios que te pusiste;
descansa y disfruta, resucita a cada segundo, se siempre nueva;
inocula el veneno de tus labios en este, un simple pensador nocturno
que se columpia en los brazos de la Luna
y tiembla cuando se humedecen tus labios.
martes, 27 de noviembre de 2018
Quita los miedos
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