Estudiaron las nuevas formas de bruñir oro viejo
en trabajos aparentemente reales;
y las mentiras tomaron forma de gaviota borracha;
quedaron colgadas de un Domingo sin tregua
en libros escritos con una buena comparsa,
Deja que la noche cumpla su función,
que nadie dormite en los laureles;
hay una autopista sin peaje ni fin
por el que todos pasamos sin darnos cuenta,
están llena de luces y sombras,
y volamos en funiculares desnudos de cristal
descubriendo tormentas en los bosques del pensamiento.
Rompe la mente sus historias pasajeras
cuando el puñal aprieta contra el cuello;
soplar las velas para mentir un poco mas;
cuando no se tiene nada que decir
aunque nos roben la dignidad;
somos las marionetas de nuestras palabras;
y esclavos de unas maquinas dactilográficas
para responder lo que se hace día a día
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