sábado, 15 de diciembre de 2018

Parece que somos distintos.

Descendió en las noches hacia los jardines del Infierno;
y paseó por ideas dormidas, nadie es patrón de mares ajenos;
resolvió todo bajo un café envenenado de sonidos agrestes
y las campanas volvieron a sonar una vez más
hace ocaso al desnudo femenino con cámaras enfermas;
los ordenadores dejaron de ordenar, estaban sobresaturados
de tanta mentira e ignominia pegajosas de péndulos oxidados;
hace tiempo para taparse con la manta y desaparecer un rato;
responder noctámbulo en periódicos sin titulares;
y los niños volvieron a aprender a tirar piedras contra los tejados.

Nos llaman locos, eso dicen los que nos ven,
por pensar igual y distinto a lo que los demás ven por ahí;
parecía que iba a ser verdad, pero todo era una farsa
unos bien quedas mustios en bancos de parque sin color ya;
solo queda recostarse en el limbo de los justos y vendarse los ojos
y ver que historia nueva nos contarán hoy.

Es tiempo de cambiar la ropa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario