Otra ciudad. otro día desnudo en un bar sucio;
cambio de pañales a un anciano en un asilo;
quizás sea condición sine qua non entre bambalinas
para ausentarse y disfrutar del Silencio,
quedan motivos y causas para dormir
en un jergón lleno de agujeros de bala;
las calles fusilaron las farolas a base de chillidos
y el Gran Ave Negro parece que vuelve a volar.
Usabilidad maldita en zapatos de porcelana;
se rompieron caricias entonando recuerdos;
alguien llora en una esquina por la que le espera;
y suena en televisión la Sopa Boba,
todos esperamos lo que no conseguiremos jamás;
y Alguien por encima de todos, riéndose a nuestra cara;
total, nada hay que nos calme y nos cure
que ver cuatro borregos peleándose por tonterías sin importancia:
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