Después del destierro, en una cama dormida por el cansancio;
escuché un Domingo sin campanas, cálido tormento frágil,
haciéndome pasar por un paseante, entre luces de farolillos
escondí mis nostalgias en una libreta de papel reciclado
para no utilizar títulos dados por la mansedumbre;
e inventé una nueva historia en teclados a estrenar.
Retrasé mi reloj biológico unos días, para volver a olvidar
pero una idea ronda mi cabeza como una bala en la recámara;
¿me tocará a mi? ¿será que yo soy el auténtico loco?
leo palabras desnudas en mensajes que no tienen sentido;
de comunistas de Ralph Lauren, mal avenidos;
peroratas hacia personas ya muertas, imposiciones mustias
en momentos de arrogancia febril, todo es tan distinto….
quedo a expensas del reloj, de las mentiras que se hacen verdad;
de cómo escribir una novela en un vagón de tren
pero escucho el tintineo de unas tazas en un bar lejano;
y me olvido de fusilamientos, es hora de leer mentiras en el periódico
domingo, 9 de diciembre de 2018
Entre mentiras
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