Como un árbol que lucha contra la nieve,
desnudo al completar crucigramas desnudos,
queda sesgado el ultimo vagón del tren, el de los besos;
dominado por ilusiones escondidas entre bambalinas;
para procrear, ya habrá horas donde dormir
entre unas piernas tibias y temblorosas;
hay horas que se afanan en terminar
pero se desdibujan entre unos labios que se besan;
hice noche en un motel de papel reciclado,
escribí obituarios de porcelana oxidada,
mientras descubrí que no hay relojes en las aceras;
domingos de rastro buscando al Libertador
mientras en una esquina alguien esnifa pegamento.
Desterrado en un claustro dominado por el agua,
escuché campanas que imprimen en Navidad;
autobuses blancos hacia ciudades desconocidas
que cuentan mil historias, unas reales otras no,
de ese gran autoservicio llamado Vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario