martes, 18 de diciembre de 2018

Desde una ventana rota.

Costumbrismos despiertos en libros de cocina,
soniquete de banderas amarillas y camisas azules;
la mentira escondida en pintalabios baratos,
desacuerdo de todo lo que dice el hilo musical
para ver bolsas de polvo en los colegios
mientras el Ser Supremo lo vigila todo desde arriba;
venden mensajes en las clínicas dentales
para alterar el habla, y ser todos educados;
quieren auscultar cerebros donde venden cuartos;
y en los juicios sin destino del caminante de pelo largo
recibir Escuelas de Odio, como un juglar sin voz.

Como en el juego de la moneda bifacie
se juega el pellejo una pantalla de ordenador;
contar mentiras, o mentir las palabras del vecino,
suena del Domingo la última campana,
rodillas rozadas por caídas en cemento
pueblan las cabinas de sonidos mustios
que no volverán, porque se pusieron a dormir.

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